Allá por septiembre, terminados los exámenes rezagados después de un año medio productivo, Alba y Nono empiezan a pensar en la idea de un viaje. Empezamos (sí, yo me incluí en ese preciso instante) a cuadrar fechas. Al final concluimos que lo más nos convenía eran los días que rodeaban la fecha del 31 de diciembre, con el subsecuente disgusto de mis padres porque OTRO año más, estaría sin ellos por esas "emotivas" fechas. Este comportamiento se lo achaco a la edad, no es coherente ese argumento sabiendo que vivimos a 100 km. En fin... compraron los billetes sin previo aviso: 72 euros a Bruselas. Fue pasando el trimestre y llegamos a Navidad sin haber reservado albergue. Los buscamos por hostelworld y los precios no bajaron de los 25€. Nono no se vino porque no tenía dinero y al final partimos Alba y yo. [Leer más]