Bulgaria

Bulgaria: auténtica y desconocida

Cuando uno llega al pequeño aeropuerto de Sofía (los búlgaros pronuncian Sófia), y coge el autobús 84, que es el que le acerca al centro, descubre dos grandes contrastes que serán una constante en todo el país. Por un lado, la reminiscencia de los esquemas constructivos, estatuas y viejas instalaciones de un país antiguo miembro del bloque soviético, y por otro, la rápida y salvaje asimilación de los esquemas capitalistas. Bloques anodinos de viviendas, tranvías y trolebuses te llevan a un centro comercial vertebrado por los bulevares Maria Luiza y Hristo Botev. Pequeños coches exsoviéticos de dos cilindros y alimentados por bombonas de propano conviven con coches de gran cilindrada conducidos por mafiosos de pelo rapado (esto no quiere decir que yo haya visto inseguridad en alguna parte).

Sofía es una ciudad que reúne en un pequeño espacio todos los lugares visitables: la iglesia Nedelia, el parlamento, la presidencia, la galería nacional de arte, el teatro Ivan Vazov,la iglesia rusa, la basílica de Santa Sofía y la catedral Alexander Nevski. En la plaza interior del edificio de la presidencia, San Jorge, existen restos romanos y paleocristianos. La iglesia Nedelia es una coqueta iglesia muy unida a la historia de Bulgaria. La primera vez que entras en una iglesia ortodoxa (de planta griega, con decoración tipo bizantino) te sorprenden sus ritos: los fieles rezan con pequeñas velas ante íconos (otra constante del pueblo búlgaro), mientras el "pope" reza detrás de lo que entenderíamos como el altar sin ser visto. Las confesiones se realizan en espacios abiertos. [Leer más]

Fecha: 
August 2005
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