Del sueño de Jesús, nuestro “Capi” y patrón de yate cualificado, surgió un proyecto que enseguida contagió e ilusionó a una tripulación novata pero bien dispuesta a enfrentarse a una aventura única y nueva para todos: navegar durante una semana por las recónditas y poco transitadas Islas Espóradas, en Grecia.
De esa manera, Jesus, Ane, Charo, Chelo, Dorina, Jose Luis, Mireia, Vicent, Vicente y Luz se embarcaron en la maravillosa peripecia entre el 24 de junio y el 2 de julio del 2006.
Nos reagrupamos, procedentes de Barcelona unos y de Madrid otros, en la monumental capital del país, Atenas, donde aprovechamos para visitar la interesante Acrópolis y los barrios de Plaka y Monastiraki.
Y así, todos juntos nos trasladamos hasta Skiathos, el puerto base de la expedición, donde, entusiasmados, contemplamos por vez primera el que sería nuestro hogar en el mar por una semana, un espléndido velero Bavaria 50 llamado “Atlas”, de algo más de 15 metros de eslora por 5 de manga, nacido en el 2000 y acondicionado con 5 cabinas dobles, 3 baños y un equipamiento ideal para que todos los navegantes estuviésemos cómodos y nos sintiésemos como en casa durante la travesía.
Las Espóradas son islas excepcionales, con contrastes sorprendentes entre las verdes y fértiles islas y su clima suave y templado. Lejos de los grandes circuitos turísticos, ofrecen aguas cálidas y cristalinas, playas de fina y blanca arena bordeadas de pinares y bosques de eucaliptos y un clima excelente para la navegación tranquila gracias al viento norteño estacional egeo, el “Meltemi”. [Leer más]
El viaje que realicé a diez de los veinte monasterios ortodoxos del Monthe Athos, en Grecia, permanece en mi memoria como uno de los más íntimos de mi vida, superando incluso al Camino de Santiago (donde últimamente demasiada gente va solo a hacer “footing” o a ligar).
La autorización para viajar a este Monte Santo se llama diamonitirion, y es de difícil consecución; previamente se ha de exponer ante las autoridades religiosas de Tesalónica (en el “Pilgrims’ Office”) y al “Department of Political Affairs of the Ministry of Macedonia and Thrace” unos motivos claros y relacionados con la vida monástica para lograrlo, pues el Monte Athos posee un status especial dentro de Grecia, casi similar al Vaticano en Italia, aunque para asuntos religiosos se dirigen al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, como allí siguen llamando a Estambul. Diariamente conceden a diez personas el privilegio de recorrer durante cuatro días improrrogables ese territorio tan hermético, pero yo tuve la increíble fortuna de permanecer en él diez días en los cuales pernocté en diez diferentes monasterios. De los veinte, diecisiete son Griegos, uno es Búlgaro, otro serbio y otro Ruso.
La Península de Calcídica, o Khalkidhiki, en el Mar Egeo, se compone de tres “dedos”: Kassandra, Khersonisos Sithonia, y el tercero es llamado Ágion Óros, o Monte Athos, un lugar religioso cuyo primer monasterio cristiano fue fundado en el siglo IX. Actualmente la población es de alrededor de 1600 monjes, pero en el pasado albergó a 5000. Además de los veinte monasterios oficiales también existen lo que se llama “skites”, o casas de monjes en el territorio de cada abadía (que en general son Griegas, aunque también se hallan dos skites Rumanos), y ermitas donde los monjes ayunan y realizan sus plegarias al Todopoderoso. [Leer más]
Nuestro viaje duró 13 días, del 2 al 15 de octubre y los dos coincidimos en que fue estupendo. Visitamos Mykonos, Siros, Paros, Antiparos, Naxos y Santorini.
Creemos que elegimos bien la fecha ya que nos hizo buen tiempo, a excepción de los cinco primeros días en los cuales tuvimos "Meltemi" que es un viento no demasiado frío aunque bastante incómodo. Por otra parte, los hoteles en esta época cuestan la mitad que en temporada alta: entre 40-50 euros en las islas más caras como Mykonos y Santorini y la mitad en Naxos y Paros.
Los alojamientos te los suelen ofrecer en el muelle, cuando bajas de los ferries, pero hay que tener cuidado porque funciona la picaresca y te enseñan una foto que luego no se corresponde con la realidad. Aún así, no hay problema porque existen numerosos hoteles y "domatias" (casas que alquilan habitaciones) con lo cual, si no te gusta lo que te ofrecen, coges tu maleta y te buscas otro sitio que suele estar al lado. [Leer más]
Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de soldados desembarcan en una pequeña isla del mar Egeo, donde únicamente hay un pueblo habitado por niños, ancianos y mujeres